domingo, 4 de octubre de 2009

mis deseos

Aprender, disfrutar, comprender, escaparme de mi entorno habitual para reencontrarme conmigo misma, acercarme a algo primitivo que me llama, compartir con Ángel Olaran sus trabajos y proyectos, hechar una mano, ayudar y que me ayuden, ver sonrisas de crí@s a mi alrededor, hacer amig@s etíopes... Espero sobre todo volver siendo otra persona, que se me quite la tontería de la cabeza y crecer en humanidad. También quiero compartir este proceso con la gente que (me) quiera, y transmitir otra visión que ayude a romper los prejuicios sobre África y Europa, riqueza y pobreza, Norte-Sur, etc., en mi (nuestra) búsqueda de la justicia y la verdad. Por eso este diario público, que espero resulte interesante, y a través del cual seguiremos en contacto.
Besos y abrazos.

sábado, 3 de octubre de 2009

El regreso

África no es a donde voy, sino hacia donde regreso.
De donde vengo, de donde venimos, supuestamente, los humanos terrícolas.
Currando en la gasolinera de Venta del Aire tuve la iluminación: ¡me voy de Europa! Aborrezco el individualismo consumista y materialista imperante en esta sociedad, la invasión gris del cemento y del dinero, la contaminación del agua, del aire y de nuestras mentes.
Aquí ya no sonríen ni l@s niñ@s... qué mal síntoma de una sociedad enferma ¡Socorro!
Me acordé de Tewolde, un señor etíope que conocí en Granada, diciendo que si queríamos regresar a África tendríamos que justificar por qué nos habíamos ido.
Pues quizá fue una combinación entre cambio climático, necesidad de evolucionar socialmente y deseos de explorar nuevos mundos lo que hizo a mis ancestros salir de allí. El caso es que ahora quiero volver, aunque sea por una temporada. Defiendo el derecho de las personas a emigrar buscando una vida mejor (yo misma he vivido en muchos lugares antes de llegar a Olba), y en este momento de mi vida necesito un cambio de aires, recargar las pilas, hacer algo más interesante que la conserva de tomates, y expandir en un terreno fértil todo el amor que tengo acumulado después de vivir tantos años en un entorno afectivamente frío.